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Qué ocurre cuando se acaba tu suerte con Medi-Cal

What Happens When Your Medi-Cal Luck Runs Out

Por Bay Area News Group, David Xia-Zhu

Soy un adulto joven de 17 años y opino que tener acceso a un servicio de atención médica accesible no debe ser cuestión de suerte. Yo tengo suerte porque desde hace poco tiempo las personas indocumentadas menores de 19 años ahora son elegibles para recibir la cobertura de alcance total (full-scope) de Medi-Cal. Esto significa que, por primera vez en nuestras vidas, mi hermano y yo tendremos acceso a recibir atención médica, algo que la mayoría de las personas posiblemente da por hecho.

Quizás esto no sea importante para muchas personas, pero para mi familia significa muchísimo. Nuestra incapacidad de simplemente ver a un médico nos ha afectado de manera negativa en varios aspectos. Desde que mi familia llegó de Lima, Perú, hace 13 años, ha hecho lo posible por evitar que las autoridades de inmigración la detecten y registren en la base de datos. Nos trasladábamos de clínica en clínica, sólo recibíamos atención cuando era absolutamente necesario y nunca teníamos un médico de cabecera.

Como no pude tener acceso a recibir atención médica mientras crecía, siempre tuve que sobrellevar problemas de salud que eran tratables o evitables, como caries, porque no podía ir al dentista. Incluso me perdí varias oportunidades en la escuela por falta de atención médica básica. Recuerdo con claridad la tristeza que sentí el día que no me dejaron correr en el equipo de campo traviesa de la escuela porque no podía recibir la revisión médica necesaria para competir.

Hubo momentos en los que claramente necesité atención médica de emergencia, pero la evité por temor. Como aquella vez cuando tenía 15 y fui víctima de un intento de robo. Sufrí varias heridas por la trifulca, incluso sentí como si tuviera la nariz quebrada y una herida en la cabeza. Debería haber ido a la sala de emergencias, pero a causa del temor relacionado con mi estado y al miedo de ser una carga financiera para mi familia, decidí no hacerlo. En su lugar, me curé yo solo lo mejor que pude y seguí adelante.

Realmente seré muy feliz y sentiré gran alivio cuando reciba mi notificación de aceptación de Medi-Cal. Tengo pensado programar de inmediato una revisión médica completa y aprovechar al máximo esta oportunidad mientras la tenga. La ampliación de Medi-Cal es un beneficio maravilloso y necesario, pero también debo decir que, de algún modo, me siento triste. Mi acceso a este nivel de atención médica será breve. Cuando cumpla 19, se acabará mi suerte. Me sacarán de Medi-Cal y nuevamente no podré ver a un medico.

Lamentablemente, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA) en mi caso no es una opción para poder recibir atención médica. Después de 2012, me convertí oficialmente en indocumentado y no soy elegible para la DACA. Por este motivo, sigo siendo un indocumentado y en menos de dos años, volveré a ir de clínica en clínica.

California ofrece muchas oportunidades para que los inmigrantes obtengan servicios que no están disponibles en otros estados. Realmente aprecio estas oportunidades y agradezco a aquellos que han trabajado tanto para hacerlas realidad para mí y mi familia. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿En qué momento dejamos de valorar la vida de los demás? Mi salud, mi vida y mis contribuciones, ¿valdrán menos para el estado cuando cumpla 19 años? ¿Mi salud a los 17 años, vale más que la de mi madre, que continúa sin cobertura de atención médica a pesar de tener cada vez más problemas de salud con el pasar de los años?

California debe lograr que la atención médica esté disponible y sea accesible para todos. Implementar una solución de atención médica en todo el estado no solo permitirá mantener los problemas evitables fuera de las salas de emergencias; también es una solución compasiva y correcta. Ampliar los servicios a todos los californianos mostraría al resto del país que nuestro estado reconoce el valor y el mérito de cada vida humana.

La inscripción a Medi-Cal está abierta todo el año y la información personal es confidencial. Para completar la solicitud, visite www.coveredca.com

Artículo provisto por el California Endowment

 

By Bay Area News Group, David Xia-Zhu

I am a 17-year-old undocumented young adult and I believe that access to affordable health care services should not depend on luck. I am lucky because as of recently, undocumented people under the age of 19 are now eligible for full scope Medi-Cal. This means that, for the first time in our lives, my brother and I have access to health care — something most people probably take for granted.

This may not seem like a big deal to many but to my family, it means the world. Our inability to simply see a doctor has impacted us in very negative ways. Since arriving from Lima, Peru 13 years ago, my family did their best to avoid being detected by immigration authorities and being recorded in databases. We bounced from clinic to clinic, only received care when it was absolutely necessary and never established a primary doctor.

Because I did not have access to health care growing up, I’ve always had to endure health issues that were otherwise treatable or preventable, such as suffering from cavities because I couldn’t go to the dentist. I even missed out on opportunities at my school because I lacked basic health care. I vividly remember the sadness I felt the day I was held back from running for my high school’s cross-country team because I was unable to get the required physical checkup to compete.

There were even times when I clearly needed emergency medical care yet avoided it out of fear. Like the time when I was 15 and the victim of an attempted robbery. I suffered multiple injuries from the altercation, including what felt like a broken nose and a head injury. I should have gone to the emergency room, but because of the fears associated with my status and the fear of being a financial burden to my family, I chose not to. Instead I mended myself the best I could and persevered.

When I receive my Medi-Cal acceptance notice, I will rejoice and breathe a sigh of relief. I plan to immediately schedule a comprehensive checkup and take advantage of this opportunity while I have it. The Medi-Cal expansion is a wonderful and needed benefit, but I must also share that I am somewhat remorseful. My access to this level of health care will be short-lived. When I turn 19, my luck will run out. I will be kicked out of Medi-Cal and go back to not having the ability to see a doctor.

Unfortunately, Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) is not an option for me as means to access health care. I officially became undocumented after 2012 and am not eligible for DACA. Because of this, I remain undocumented and in less than two years, I will return to bouncing from clinic to clinic.

California provides many opportunities for immigrants to obtain services not available in other states. I am very appreciative of these opportunities and I thank those who have worked hard to make them a reality for my family and me. Even so, the question remains: At what point do we stop valuing the lives of others? Are my health, my life and the contributions I make worth any less to our state once I turn 19? Is my health, at the age of 17, worth more than my mother’s, who continues to be without health care coverage despite her growing health concerns, as she gets older?

California must make health care available and accessible to everyone. A statewide health care solution would not only keep preventable health issues out of emergency rooms, but it is also the humane and right thing to do. Expanding services to all Californians would make a statement to the rest of our country that our state recognizes the value and worth of every human life.
Medi-Cal enrollment is open year round and personal information is protected. Apply by visiting www.coveredca.com

Article provided by the California Endowment