English | Español

LÍDERES EN LA AGRICULTURA César Chávez

Leaders in Farmworking Cesar Chavez

César Chávez es conocido como la voz de los trabajadores agrícolas en todo el país y el responsable de los sindicatos de trabajadores agrícolas y los derechos laborales agrícolas en la era moderna.

Chivez nacio en Yuma, Arizona, el 31 de marzo de 1927, de trabajadores agrícolas migrantes. Desde muy joven, vivió injusticias contra sí mismo y su familia, especialmente en la industria laboral agrícola. De niño, Chávez vivió la pérdida de su casa de la infancia después de que su padre fuera traicionado por un mal acuerdo laboral. Sus años de escuela también fueron bastante difíciles ya que Chávez lidió con el racismo, la segregación y la disciplina implacable por hablar español. Él y su hermano asistieron a 37 escuelas en su juventud y se desanimaron cada vez más por la discriminación que vivieron. A la temprana edad de 15 años, Chávez se convirtió en un trabajador agrícola cuando su padre no pudo trabajar en los campos después de sufrir lesiones por un accidente. También sirvió en la Marina de los Estados Unidos durante dos años ma la edad de 19 años, que fue segregado en aquel momento. Todas estas experiencias le dieron a César Chávez una visión personal de la falta de derechos y respeto por los trabajadores agrícolas estadounidenses, las personas no blancas y las familias inmigrantes.

A pesar de las dolorosas experiencias en su infancia con la educación, en su vida adulta Chávez se volvió extremadamente apasionado por la educación. Después de casarse con Helen Fabela en 1948 y formar una familia, regresó a San José, California, donde conoció al Padre Donald McDonnell. McDonnell ayudó a encender la pasión de Chávez por la educación y le presentó textos sobre San Francisco, Gandhi y la no violencia. En efecto, Chávez comenzó a aprender sobre el poder del activismo a través de medios pacíficos. Después de sus interacciones con McDonnell, le presentaron a Fred Ross y se convirtió en organizador en la organización de Ross, la Organización de Servicios Comunitarios (CSO , por sus siglas en inglés). Chávez usó su educación en resistencia pacífica y experiencia en participación cívica para crear la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas en 1962 que más tarde se convertiría en la Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW, por sus siglas en inglés). La cofundadora y organizadora principal de la UFW, Dolores Huerta, también trabajó junto a Chávez y encabezó algunos de sus propios esfuerzos sindicales.

Huerta luchó por la igualdad de salarios y mejores condiciones de trabajo y de vida para los trabajadores agrícolas y fue parte integral del éxito de la UFW. De hecho, aseguró el primer acuerdo de negociación de la UFW entre el sindicato y los empleadores, acerca de los salarios, horas trabajadas, términos y condiciones de empleo. Antes de esto, los trabajadores agrícolas no tenían un contrato escrito sobre lo que su empleador podía y no podía pedirles. Ahora, los trabajadores agrícolas cuentan con un acuerdo formal sobre sus derechos en el lugar de trabajo, gracias al liderazgo de la UFW y de Huerta. Durante su trabajo con la UFW, Huerta también crió a 11 niños y fue un ejemplo de muchas trabajadoras agrícolas que a menudo criaban a sus hijos además de su arduo trabajo en los campos. Chávez también fue ayudado por su esposa, Helen, quien se convirtió en la administradora de la cooperativa de crédito de la UFW después de que ella fuera la contadora durante los primeros años de su activismo. Al igual que Dolores Huerta, Helen también llevó una doble vida como madre, criando a siete hijos, mientras administraba los asuntos financieros de la UFW. A lo largo de su carrera en activismo, Chávez estuvo rodeado de mujeres que compartieron su pasión por los derechos de los trabajadores agrícolas e hicieron posible el éxito de la UFW a través de su liderazgo.

Además de los boicots, huelgas y tácticas de reclutamiento de UFW, Chávez también participó en ayunos como otra forma de protestar de manera no violenta. Sus ayunos fueron tan efectivos que inspiró a muchas figuras públicas y celebridades a unirse a la causa. Chávez ayunó durante 36 días en 1988 por los efectos nocivos de los pesticidas en los trabajadores agrícolas. Cuando terminó, el reverendo Jesse Jackson, Martin Sheen, Emilio Estévez, Kerry Kennedy, Danny Glover, Julie Carmen, Whoopi Goldberg y muchos otros también ayunaron para expresar su acuerdo con el activismo de Chávez para garantizar los derechos de los trabajadores agrícolas. Su enfoque no violento tocó muchas vidas, no solo en California, sino en toda la nación. En ese momento, Estados Unidos estaba en medio de un movimiento de derechos civiles y el activismo de Chávez se ajustaba perfectamente a los objetivos de tantos líderes de derechos civiles, como Martin Luther King, Jr., que deseaba la igualdad de derechos y un trato justo bajo la ley. Chávez también llevó su estilo pacífico a su vida personal y fue conocido por despertarse mucho antes del amanecer para leer, escribir y meditar. Una mañana, en abril 23 de 1993, otros miembros del personal del sindicato notaron que Chávez durmió hasta las 9 de la mañana, lo cual no era común y muy diferente a él, y descubrieron que había fallecido pacíficamente mientras dormía la noche anterior. Cincuenta mil dolientes vinieron de todo el país para asistir al funeral de Chávez, siendo el funeral más grande que cualquier líder laboral haya tenido en la historia de los Estados Unidos. Para 1994, el presidente Clinton otorgó al fallecido Chávez la Medalla de la Libertad, el más alto honor civil otorgado en Norteamérica. Si bien la lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas está lejos de terminar, el legado de Chávez sigue siendo un marco de referencia para garantizar la protección y los derechos de los trabajadores en la agricultura.

 

Cesar Chavez is known as the voice of the farmworkers nationwide and is responsible for farmworker unions and agricultural labor rights in the modern era.

Chavez was born in Yuma, Arizona on March 31, 1927 to migrant farmworkers. From a young age, he experienced injustices against himself and his family, notably in the agricultural labor industry. As a young child, Chavez witnessed the loss of his childhood home after his father was betrayed in a bad labor deal. His schooling years were also quite difficult as Chavez dealt with racism, segregation, and relentless discipline for speaking Spanish. Him and his brother attended 37 schools in their youth and grew increasingly disheartened by the discrimination they experienced. At the young age of 15, Chavez became a farmworker himself when his father was unable to work in the fields after suffering injuries from an accident. He also served in the U.S. Navy for two years at the age of 19 which was segregated at the time. All of these experiences gave Cesar Chavez personal insight into the lack of rights and respect for the American farmworker, non-white persons, and immigrant families.

Despite painful experiences with education in his childhood, Chavez later became extremely passionate about education in his adult life. After marrying Helen Fabela in 1948 and starting a family, he returned to San Jose, California where he met Father Donald McDonnell. McDonnell helped to ignite Chavez’s passion for education and introduced him to texts about St. Francis, Gandhi, and nonviolence. In effect, Chavez began to learn about the power of activism through peaceful means. Following his interactions with McDonnell, he was introduced to Fred Ross and became an organizer for Ross’s organization, the Community Service Organization (CSO ). Chavez used his education in peaceful resistance and experience in civic engagement to create the National Farm Workers Association in 1962 that would later become the United Farm Workers (UFW). Co-Founder and Chief Organizer of the UFW, Dolores Huerta, also worked alongside Chavez and spearheaded some of her own union efforts.

Huerta fought for equal wages and better working and living conditions for farmworkers and was integral in the success of the UFW. She actually secured the UFW’s first bargaining agreement made between the union and employers about wages, hours worked, and terms and conditions of employment. Before this, farmworkers did not have a written contract about what their employer could and couldn’t ask of them. Now, farmworkers had a formal agreement about their rights in the workplace, thanks to the UFW and Huerta’s leadership. During her work with the UFW, Huerta also raised 11 children and embodied many female farmworkers who often raised children in addition to their hard labor in the fields. Chavez was also aided by his wife, Helen, who became the UFW’s credit union manager after she served as his bookkeeper during the early years of his activism. Like Dolores Huerta, Helen also led a dual life as a mother raising seven children while also managing the financial affairs of the UFW. Throughout his career in activism, Chavez was surrounded by women that shared his passion for farmworker rights and made the success of the UFW possible through their leadership.

In addition to the UFW’s boycotts, strikes, and recruiting tactics, Chavez also participated in fasts as another way to protest in a nonviolent manner. His fasts were so effective that he inspired many public figures and celebrities to join in the cause. Chavez fasted for 36 days in 1988 over the harmful effects of pesticides on farmworkers. When he was finished, Reverend Jesse Jackson, Martin Sheen, Emilio Estevez, Kerry Kennedy, Danny Glover, Julie Carmen, Whoopi Goldberg, and many others also fasted to voice their agreement with Chavez’s activism in securing farmworker rights. His nonviolent approach touched so many lives, not just in California, but throughout the nation. At the time, the United States was in the middle of a civil rights movement and Chavez’s activism fit perfectly with the aims of so many civil rights leaders, like Martin Luther King, Jr. who desired equal rights and fair treatment under the law. Chavez also carried his peaceful manner into his personal life and was known for waking up well before dawn to read, write, and meditate. One morning, on April 23, 1993, fellow union staff members noticed that Chavez slept in until 9am, which was very unlike him, and discovered that he had died peacefully in his sleep the night before. Fiftythousand mourners came from across the country to attend Chavez’s funeral in the largest funeral of any labor leader in the history of the United States. By 1994, President Clinton awarded the late Chavez with the Medal of Freedom, the highest civilian honor awarded in North America. While the fight for farmworker rights is far from over, Chavez’s legacy lives on as a template for securing worker protections and rights in agriculture.