English | Español

SITUACIONES QUE AFECTAN A LAS MUJERES TRABAJADORAS AGRÍCOLAS La Batalla en contra del Acoso Laboral

Issues that affect women farm workers: The Battle Against Workplace Harassment

Las mujeres sufren las tragedias del acoso sexual y agresión en el lugar de trabajo a tasas alarmantes por todo el país.

Según un informe de 2016 de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de los Estados Unidos (EEO C, por sus siglas en inglés), casi el 85% de las mujeres han sufrido acoso sexual en el trabajo y solo el 25% realmente reporta el delito. Trabajadoras Agrícolas fueron encuestadas sobre estas estadísticas y ellas estimaron que las mujeres que trabajan en la agricultura experimentan tasas mucho más altas de acoso sexual y agresión, en comparación con las estadísticas que muestran tasas más bajas. En una industria dominada por los hombres y poco regulada, las trabajadoras agrícolas representan solo el 32% de todos los trabajadores agrícolas en los Estados Unidos, con solo 265,000 en el estado de California. Las mujeres que trabajan en la agricultura son particularmente vulnerables al acoso en el lugar de trabajo, y a menudo no pueden informar sus experiencias debido a varios factores: estatus migratorio, barreras del idioma, aislamiento social y estadísticas de género.

La amenaza de la deportación es especialmente transcendental para los trabajadores agrícolas inmigrantes. La Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (NAWS, por sus siglas en inglés) estima que casi la mitad de los trabajadores agrícolas del país no tienen documentación de inmigración y el 22% son residentes legales o tienen una visa de trabajo. Eso significa que el 71% de los trabajadores agrícolas están bajo amenaza de deportación, principalmente debido a la política de inmigración y la regla de Carga Pública de la Administración actual. (Esta edición proporciona una actualización de la reciente decisión de carga pública en la página 6) Como resultado, es poco probable que las personas denuncien el acoso y la agresión en el lugar de trabajo para evitar interacciones con las fuerzas del orden público. Los perpetradores de acoso y violencia sexual usan esta información para su ventaja y chantajean a las personas que ya temen un encuentro desfavorable con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

La barrera del idioma es otro obstáculo para que las trabajadoras no denuncien el acoso sexual y la agresión en su lugar de trabajo. Aunque el español es el idioma materno de casi tres cuartos de los trabajadores agrícolas en todo el país, también hay una cantidad significativa de personas que hablan lenguas indígenas como el Mixteco, Zapoteco o Triqui. Líneas directas y asesoramiento están disponibles habitualmente en español en todo California, pero hay muy pocos servicios disponibles en lenguas indígenas. En tales circunstancias, la presentación de informes se vuelve difícil, si no imposible, para las personas que no hablan español o inglés.

Los trabajadores agrícolas también pueden vivir en comunidades un tanto aisladas, lo que puede afectar su interés para denunciar el acoso laboral por temor a que se corra la voz. Las personas que viven en comunidades pequeñas a menudo se enteran de la vida de los miembros de la comunidad en comparación a las comunidades más grandes. Cuando las víctimas denuncian delitos a una organización de personas que viven en su comunidad, existe la preocupación de que se corra la voz. Además del aislamiento social, los trabajadores agrícolas también presentan otro obstáculo, su estado migratorio y la incapacidad de permanecer en un lugar de residencia y trabajo durante el tiempo suficiente para finalizar el proceso de la denuncia en el Condado en que este delito ocurrió.

El obstáculo final para los trabajadores agrícolas que han experimentado acoso sexual y agresión en el trabajo, es el género. La gran mayoría de las víctimas son mujeres, mientras que la gran mayoría de sus supervisores son hombres. Las trabajadoras agrícolas están en una desventaja adicional, en comparación con los hombres – debido a que los salarios son más bajos y las tareas laborales más peligrosas. Teniendo en cuenta que la industria agrícola es la menos regulada con respecto a los derechos laborales, los empleadores pueden despedir a sus empleados sin documentación de causa y no tienen las restricciones de supervisión estatales y federales ofrecidas por líneas alternativas de empleo. Sin embargo, recientemente, California promulgó la SB 1343 exigiendo que los sitios de trabajo brinden capacitación sobre acoso sexual a todos los empleados.

A pesar de las angustiosas estadísticas sobre los desafíos de las mujeres ante la inapropiada violencia en el lugar de trabajo, hay muchos recursos a los que pueden recurrir para obtener consejería, recursos de prevención, asistencia para denunciar delitos y muchos otros valiosos servicios. Se alienta a cualquier persona que haya sufrido acoso o agresión a buscar ayuda independientemente de su edad o sexo. Consulte la siguiente sección para obtener más información sobre los servicios disponibles en su comunidad.

Fuente:
“La crisis de violación entre los trabajadores agrícolas de
California”, Scott Soriano. Capitol Weekly. 9 de enero de 2020.
https://capitolweekly.net/the-rape-crisis-among-californias-farm-workers/

Women suffer the tragedies of sexual harassment and assault in the workplace at alarming rates across the country.

According to a 2016 report by the U.S. Equal Employment Opportunity Commission (EEO C), nearly 85% of women have experienced sexual harassment at work and only 25% actually report the crime. Female farmworkers were surveyed about these statistics and they estimated that women in agriculture experience far higher sexual harassment and assault rates, with even lower reporting statistics. In a male-dominated and under-regulated industry, female farmworkers make up only 32% of all farmworkers in the United States, with only 265,000 in the state of California. Farm working women are particularly vulnerable to workplace harassment – and often unable to  report their experiences – because of several factors: immigration status, language barriers, social isolation, and gender statistics.

The threat of deportation is especially prominent for immigrant farmworkers. The National Agricultural Workers Survey (NAWS) estimates that almost half of the country’s farmworkers are without immigration documentation and 22% are legal residents or hold a work visa. That means that 71% of farmworkers are under threat of deportation, mainly due to the current administration’s immigration policy and public charge rule. (This issue provides an update on the recent public charge ruling on page 6) As a result, individuals are unlikely to report workplace harassment and assault in order to avoid interactions with law enforcement. Perpetrators of harassment and sexual violence use this information to their advantage and blackmail individuals who already fear an unfavorable encounter with Immigration & Customs Enforcement (ICE).

Language barriers serve as another obstacle to reporting sexual harassment and assault in the workplace. Although Spanish is the native language for nearly three quarters of farmworkers across the country, there are also a significant amount of people who speak indigenous languages such as Mixteco, Zapoteco or Triqui. Hotlines and counseling are routinely available in Spanish throughout California but there are very few services available in indigenous languages. Under such circumstances, reporting becomes difficult, if not impossible, for individuals who do not speak Spanish or English.

Farmworkers may also live in somewhat isolated communities which can affect their willingness to report workplace harassment for fear of word getting out. People living in small communities are often aware of fellow community members’ lives in a way that larger communities are not. When victims report crimes to an organization of individuals that live in their community, there is concern about word getting out. Migrant workers experience another obstacle of the social isolation issue simply because of their migratory status and an inherent inability to stay in one location for long enough to complete the reporting process in the county that it occurred in.

The final obstacle for farmworkers that have experienced sexual harassment and assault at work is gender. The overwhelming majority of victims are women while the overwhelming majority of their supervisors are men. Female farmworkers are further disadvantaged- by comparison to their male counterparts- because of lower working wages and more dangerous work tasks. Considering that the agriculture industry is the least regulated with regard to labor rights, employers are allowed to fire employees without documentation for cause and do not have the state and federal oversight restrictions offered by alternate lines of employment. Recently, however, California enacted SB 1343 demanding that job sites provide sexual harassment training to all employees.

Despite overwhelming statistics about women’s encounters with inappropriateness and violence in the workplace, there are many resources to turn to for counseling, prevention resources, crime reporting assistance, and many other valuable services. Anyone who has experienced harassment or assault is encouraged to seek help, regardless of their age or gender. Please see the next section for more information about the services available in your community.

Source:
“The rape crisis among California’s farm workers,” Scott Soriano. Capitol Weekly.
January 9, 2020.
https://capitolweekly.net/the-rape-crisis-among-californias-farm-workers/